sábado, 18 de octubre de 2014

La leyenda de los Angelitos de la Virgen de las Angustias

Déjame que te cuente...

La Leyenda de los Angelitos de la Virgen de las Angustias.  


En 1667 se avecindó en la calle de Uribe una familia formada por un matrimonio y dos hijos pequeños gemelos. Antón, que así se llamaba el padre, encontró trabajo en las obras de la Catedral como escultor. Era un hombre taciturno y poco dado a la conversación. Tampoco su mujer y sus hijos se dejaban ver. Tan discretos resultaron ser, que pronto terminaron por provocar la curiosidad de sus vecinos.

Todos los días muy temprano se dirigía a su trabajo y al anochecer regresaba a su vivienda. Siempre lo hacía de forma solitaria evitando toda conversación y trato con nadie. Hacía todo lo posible por apartarse de las calles principales deambulando por las más solitarias. Este comportamiento tan raro, hacía que aumentara la curiosidad de las gentes en torno a su persona. Sin embargo nadie, ni siquiera los compañeros de trabajo, consiguieron sacarle ninguna información sobre su familia, su vida o su origen.A pesar de su extraño comportamiento, su gran habilidad tanto como escultor en piedra, como tallista en madera, hicieron que aumentara la demanda de su trabajo.

Cuatro años después de su llegada, cuando más admirado y reconocido era en su trabajo, desapareció, junto a su familia, sin dejar rastro.


Contaron los vecinos de su vivienda que una noche, ya de madrugada, se oyeron fuertes gritos y voces de gentes en la casa, y en la calle un galopar de caballos y estrépito de lucha. Cuando los vecinos se asomaron a las ventanas, vieron a Antón correr calle arriba, tras unos jinetes, en dirección a la Puerta de Martos.
Pasaron diez años y un buen día, Antón volvió a Jaén. Los que lo conocían quedaron extrañados al contemplar su aspecto. En esa década había experimentado una vejez muy considerable, pues a pesar de tener unos cuarenta años, aparentaba más de sesenta. A pesar de las preguntas que le hicieron los pocos conocidos que hablaban con él, nadie consiguió saber nada de lo que le ocurrió.

Se llegó hasta el convento de los Carmelitas Descalzos donde se conservaban varias de sus obras. Pidió hablar con el Padre Superior y una vez ante él le rogó asilo dentro de los muros del convento. El Padre Superior accedió y desde ese instante entró al servicio del convento en calidad de hermano lego.
Allí se quedó como hortelano y jardinero, sumido en un estado permanente de postración y silencio. Finalmente, el Prior del Convento logró averiguar la historia de Antón.
Resultó que nuestro protagonista fue hecho prisionero, cuando prestaba servicio en un barco de guerra español, y conducido a Argel. Allí estuvo cuatro años preso. Cuando le libertaron y como no tenía medios para volver a España, hubo de desempeñar diversos oficios para ganarse el sustento. Estando trabajando en la casa de un rico musulmán, tuvo la ocasión de conocer a su hija. Al instante quedó perdidamente enamorado. Tubo la suerte de que ella también le correspondiera, por lo que las cosas se complicaron bastante.
Aprovecharon la ocasión propicia y después de mil peligros y peripecias consiguieron llegar a la Península. Una ves en ella procuraron adentrarse lo más que pudieron, para alejarse de la costa africana ya que temían la venganza del poderoso moro. Llegaron hasta Sevilla, donde se casaron y nacieron sus dos gemelos. Pero una vez ocurrido el alumbramiento, se acrecentó su temor por los niños y decidieron trasladarse a Jaén pensando que aquí estarían más seguros.

A pesar de su mutismo para con todos, por miedo a que llegasen noticias de ellos al poderoso suegro, ocurrió lo que más temían. Una noche, seis hombres de a caballo armados, se presentaron en la casa y sin mediar palabra le arrebataron la esposa y los hijos.

Lloraba Antón amargamente al recordar los gritos y súplicas de sus seres queridos. Decía que no podía apartar de su mente la cara de terrible pena de los niños en el momento del rapto. Corrió tras ellos alocadamente pero de forma inútil, ya que enseguida desaparecieron de su vista. Caminó durante tres días sin rumbo hasta quedar extenuado bajo un olivo. Alguien lo recogió y lo llevó a su casería. Allí permaneció durante varios días hasta que se repuso de su cansancio y reanudó el camino hacia Almería donde vivió hasta entonces sin que nada ni nadie le ayudara a rescatar a sus seres queridos. En Almería estuvo diez años y al final regresó a Jaén.

El Padre Superior quedó muy acongojado al conocer la penosa historia de Antón, por lo que le dio toda clase de ánimos para que perseverase en la fe y esperanza en el Señor.
 Antón trabajaba entonces en el convento tallando un precioso retablo para la Virgen de las Angustias que se veneraba en aquella iglesia. En sus ratos libres y para colocarlos a los pies de la Virgen, realizó unos angelitos llorosos, que reflejaban en su gesto un tremendo dolor. Cuando el Superior del convento contempló las imágenes, supuso inmediatamente la fuente de inspiración de aquellas maravillas de madera policromada. Le recriminó cariñosamente ya que con ello aumentaría su pena siempre que los mirara.  Aquellos pequeños rostros, llenos de amargura, eran el vivo retrato de sus hijos la noche que se los arrebataron.

Terminado el retablo, no habrían pasado más de dos días desde su bendición cuando Antón desapareció para siempre. Dejó una nota sobre su lecho dirigida al Padre Superior.

En ella explicaba su decisión de marcharse del convento y de Jaén ya que no podía soportar por más tiempo la contemplación de aquellas dos figuras que le recordaban a sus hijos en tan trágicos momentos.

viernes, 5 de septiembre de 2014

Las rimas en las canciones

Las rimas en las canciones


La musica y la poesia se unen en la rima. Encontamos muchas de ellas en una canción, como hormigas en un jardin juegan en perfecta armonia. Pronto el ritmo invade la poesia y la rima toma forma. Es asi, los versos y estribillos son la rima

Encontramos diferentes tipos de rimas, alternada, cruzada, simple, gemela. ¿Que podemos decir de ellas? Son simples recursos para el poeta, el artista o el musico. Nada es mas importante que la musica en una cancion. La melodia resuena en la rima y se enfatiza por su sonido. A veces son ajenas, otras son propias pero la rima vibra en cada instante.

No debemos confundir la rima pareada con una rima gemela, donde el habito de escribir una cancion nos deja lejos de la letra. Es asi que viven en armonia, los acordes y el ritmo con las palabras en un azul de sonidos alegres.

Las rimas en las canciones son el elemento mas importante

Nada define mejor a una cancion que una rima. Las letra podemos encontrarlas cohecionadas o aleccionada entre suspiros de versos. Otras veces se encuentran en esos estribillos pegadizos.

Cuanto mas lejos llega la rima mas lejos llega el hombre y su cancion.

miércoles, 3 de septiembre de 2014

La armonia del silencio

Las palabras y la musica


La letra de una cancion entre la musica y las poesia
Tan cerca y tan lejos de la musica y la poesia, es escribir la letra de una cancion es esculpir el silencio en el que las palabras nacen en una melodia dificil de lograr. Pensar mil idea, entre las que las palabras fluyen en la melodia. La retorica de un verso que se fusiona con esa armonia intrinseca de la musica.

Aveces las palabras sobran, otras veces es la musica.

Astillas de melodias y palabras que se unen en un solo movimiento para llegar mas lejos de lo que la musica podria llegar sola. Un ritmo, un acorde que se funde entre la letra de una cancion, poco a poco encontramos un suspiro, un grito, o una risa.

Los acordes crean la armonia en esas palabras que crean sentido en la cancion. aveces no dicen nada, tontas efimeras pero que igual producen placer.

La letra de cancion es melodia y palabras, y quizas un poco mas: magia

La poesia del sonido

La poesia del silencio





La poesia es un arte donde las palabras se fragmentan en miles de astillas de un arbol que fue papel. Dificil olvidar la retorica del viento en sus hojas que fluyen a una armonia  del sonido que se funde en las palabras.


Dificil es dejarse volar por eso viento, en el que cientos de astillas rasguñan tu inconciente. Somos papel, somos arbol somos raiz.

El viento fluye y pronto nos encontramos en la inspiracion de esa brisa que nos lleva a volar en la tinta un poco mas. Ese sonido del silencio que resuena en la palabra que no se dice rompiendo  el sentido de lo que se perdio hoy.